Juegos Paralímpicos

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Historia Juegos Paralímpicos

En 1948 el neurólogo alemán Sir Ludwig Guttman, ocho años después de iniciadas labores en el Hospital Stoke Mandeville en Inglaterra, promovió la organización de una justa deportiva entre veteranos de guerra con lesiones en la espina dorsal.

El modesto evento fue tan sólo una competencia de arco y flecha entre pacientes de dos hospitales y ocurrió a unos cuantos kilómetros de Londres, al mismo tiempo que se llevaban a cabo los Juegos Olímpicos –los primeros en organizarse después de la Segunda Guerra Mundial.

Guttman dio en el blanco. La coincidencia de fechas salpicó a los medios locales que cubrieron su iniciativa. Incluso, la prestigiada revista Time le otorgó un generoso espacio.

Cuatro años más tarde, en 1952, veteranos holandeses viajaron a Inglaterra para participar en lo que Guttman bautizó como los Primeros Juegos en Sillas de Ruedas. Con el objetivo de ofrecer un programa más robusto, se ofrecieron nuevas disciplinas que pudieran ser maniobradas por los participantes, como por ejemplo: dardos, boliche, billar, baloncesto y punchball –un juego parecido al béisbol pero sin lanzador ni receptor, y con un bate más grande del convencional. El polo sobre silla de ruedas fue eliminado por el alto nivel de peligrosidad que significaba su práctica.

Fue hasta 1960 cuando los primeros juegos paralímpicos oficiales tuvieron lugar, teniendo Roma como sede. Participaron 400 atletas de 23 países y se repartieron 268 medallas. Sólo un país latinoamericano, Argentina, viajó a la justa. Como punto de comparación, en las olimpiadas regulares celebradas en la misma ciudad participaron 83 países y 5,338 atletas.

Las justas siguientes a Roma constataron irregularidades en los países organizadores. México declinó ser sede en 1968 por problemas técnicos (se trasladaron a Tel Aviv), Munich ’72 sufrió una situación semejante (para quedarse luego en Heidelberg, Alemania) y Toronto ’76 fue anfitriona después de que Montreal se hiciera a un lado.

Transcurrieron siete ediciones con el nombre “Juegos Internacionales para Parapléjicos”, y tardaría 28 años para que el nombre de “Juegos Paralímpicos” se acuñara como el nombre oficial de los juegos. El prefijo “para” viene del griego “A un lado de” adoptado en Seúl ’88 cuando se consideró a aquellos atletas que no necesariamente tienen un problema motor, sino también de vista o intelectual.

A partir de Seúl, se convino que los Juegos Paralímpicos se celebren siempre al finalizar las olimpiadas regulares y que incluya seis categorías según su discapacidad: amputaciones, parálisis cerebral, visión débil, lesiones en la espina dorsal, baja capacidad intelectual y grupos conocidos como “les autres” (“los otros” en francés), cuyas características no embonan en los rangos anteriores.

 

 

 

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